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vendredi 10 octobre 2014

Le Rouge 11

Entre toutes, une vision l’arrêtait, c’était une agile et blonde fillette dont les pieds tannés d’un hâle salin frétillaient sous une robe bleue déteinte ; il se rappelait l’avoir un jour couronnée d’un diadème de coquillages et de ces chardons céruléens dont les racines rampent dans les sables telles que des cordes grasses.

Traduction temporaire :
De todas esas visiones, una le llamaba particularmente la atención: la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban bajo un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y de esos cardos cerúleos cuyas raíces reptaban por la arena como cuerdas carnosas.


9 commentaires:

Miroslaba a dit…



De entre todas las visiones una le llamaba la atención, era la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino bullían debajo de un vestido azul desteñido. Él se recordaba de haberla coronado un día con un diadema de conchas y con esos cardos azulados cuyas raíces trepan en la arena cuales cuerdas robustas.

Elena a dit…

De entre todas las visiones [Virgule] una le llamaba la atención, era la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino bullían [mal dit] debajo de un vestido azul desteñido. [Point virgule] Él se recordaba [Mal dit] de haberla coronado un día con un diadema de conchas y con esos cardos azulados [FS] cuyas raíces trepan [CS] en la arena cuales cuerdas robustas.

Miroslaba a dit…

De entre todas las visiones, una le llamaba la atención, era la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se agitaban debajo de un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con un diadema de conchas y con esos cardos cerúleos cuyas raíces suben por la arena cuales cuerdas robustas.

Elena a dit…

De entre todas las visiones, una le llamaba la atención, era la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se agitaban ["meneaban"] debajo de un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con un [Gram.] diadema de conchas y con esos cardos cerúleos cuyas raíces suben [CS !] por la arena cuales cuerdas robustas [Sûre que "grasse" veut dire "robusta" ??].

Miroslaba a dit…

De entre todas las visiones, una le llamaba la atención, era la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban debajo de un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y con esos cardos cerúleos cuyas raíces se arrastraban por la arena cuales cuerdas gruesas.

Elena a dit…

De entre [Nécessaire ?] todas las visiones, una le llamaba la atención, era [Supprime + deux points. la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban debajo [Ou "bajo" ?] de un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y con ["de"] esos cardos cerúleos cuyas raíces se arrastraban [Avec "reptar" + temps] por la arena cuales cuerdas gruesas [Ou "carnosas" ? Je pense à "plantes grasses". Vérifie...].

Miroslaba a dit…


De todas las visiones, una le llamaba la atención: la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban bajo un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y de esos cardos cerúleos cuyas raíces reptaban por la arena cuales cuerdas carnosas. [oui, pour une plante c'est le bon adj., mais je garde "cuerdas" ?

Elena a dit…

Oui parce que c'est une métaphore.

De todas las ["esas"] visiones, una le llamaba [Cheville : "particularmente" ?] la atención: la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban bajo un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y de esos cardos cerúleos cuyas raíces reptaban por la arena cuales ["como", c'est un peu plus léger et moderne.] cuerdas carnosas.

Miroslaba a dit…

Oui parce que c'est une métaphore.

De todas esas visiones, una le llamaba particularmente la atención: la de una chiquilla rubia y ágil cuyos pies curtidos por un bronceado salino se meneaban bajo un vestido azul desteñido; él recordaba haberla coronado un día con una diadema de conchas y de esos cardos cerúleos cuyas raíces reptaban por la arena como cuerdas carnosas.