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samedi 20 juin 2015

de Mars 65

À droite, ce qui semble être une résurrection (la pierre est abîmée, noircie par endroits, très érodée en d’autres ; je vois C. fouiller du regard en plissant le front la gorge noire que je lui montre du doigt, « regarde, c’est juste là, derrière, là, tu vois, juste dans cette espèce de cadre, là ...» mais elle abandonne, frustrée). La distinction entre les effigies se joue entre l’histoire testamentaire d’une part et, d’autre part, ceux devant lesquels — pour lesquels — elle se déroule : le défunt de la chapelle et son saint intercesseur réclament au Christ Mort le Salut. Les artistes ont inventé d’innombrables solutions plastiques pour répondre à la promiscuité de divers espaces historiques dans le même espace pictural ou sculptural ; l’ange de l’annonciation, par exemple - que Marie ne voit pas mais que nous voyons - implique le spectateur dans l’espace pictural comme ultime couche narrative, et ferme cet espace derrière nous l’instant d’une communion selon la chair de l’oeil.

Traduction temporaire :
A la derecha, lo que parece ser una resurrección (la piedra está dañada, ennegrecida en algunas partes, troceada en otras; veo a C. que husmea con la mirada, arrugando la frente, la garganta negra que le muestro con el dedo, « mira, justo ahí, detrás, ahí, lo ves, justo en esta especie de marco, ahí...», pero abandona, frustrada). La distinción entre las efigies tiene lugar, por un lado, entre la historia testamentaria y, por el otro, aquellos ante los que —por los que— esta se desarrolla; el difunto de la capilla y su santo intercesor le reclaman a Cristo la Salvación. Los artistas han inventado innumerables soluciones plásticas para responder a la promiscuidad de diversos espacios históricos en el mismo espacio pictórico o escultórico; el ángel de la anunciación, por ejemplo —que María no ve, pero nosotros sí— implica al espectador en un espacio pictórico como última capa narrativa, y cierra este espacio detrás de nosotros lo que dura una comunión según el blanco del ojo.

4 commentaires:

JM Sánchez a dit…

A la derecha, lo que parece ser una resurrección (la piedra está dañada, ennegrecida, troceada; veo a C. que husmea con la mirada, plegando la frente, la garganta negra que le muestro con el dedo, « mira, justo ahí, detrás, ahí, lo ves, justo en esta especie de marco, ahí...», pero abandona, frustrada). La distinción entre las efigies tiene lugar, por un lado, entre la historia testamentaria y, por el otro, aquellos ante los que —por los que— esta se desarrolla; el difunto de la capilla y su santo intercesor le reclaman a Cristo la Salvación. Los artistas han inventado innumerables soluciones plásticas para responder a la promiscuidad de diversos espacios históricos en el mismo espacio pictórico o escultórico; el ángel de la anunciación, por ejemplo —que María no ve, pero nosotros sí— implica al espectador en un espacio pictórico como última capa narrativa, y cierra este espacio detrás de nosotros lo que dura una comunión según la carne del ojo.

Elena a dit…

A la derecha, lo que parece ser una resurrección (la piedra está dañada, ennegrecida, troceada ["ennegrecida en algunas partes, corroída/erosionada en otras" ?]; veo a C. que husmea con la mirada, plegando [O "arrugando" ?] la frente, la garganta negra que le muestro con el dedo, « mira, justo ahí, detrás, ahí, lo ves, justo en esta especie de marco, ahí...», pero abandona, frustrada). La distinción entre las efigies tiene lugar, por un lado, entre la historia testamentaria y, por el otro, aquellos ante los que —por los que— esta se desarrolla; el difunto de la capilla y su santo intercesor le reclaman a Cristo la Salvación. Los artistas han inventado innumerables soluciones plásticas para responder a la promiscuidad de diversos espacios históricos en el mismo espacio pictórico o escultórico; el ángel de la anunciación, por ejemplo —que María no ve, pero nosotros sí— implica al espectador en un espacio pictórico como última capa narrativa, y cierra este espacio detrás de nosotros lo que dura una comunión según la carne ["el blanco" ?] del ojo.

JM Sánchez a dit…

A la derecha, lo que parece ser una resurrección (la piedra está dañada, ennegrecida en algunas partes, troceada en otras; veo a C. que husmea con la mirada, arrugando la frente, la garganta negra que le muestro con el dedo, « mira, justo ahí, detrás, ahí, lo ves, justo en esta especie de marco, ahí...», pero abandona, frustrada). La distinción entre las efigies tiene lugar, por un lado, entre la historia testamentaria y, por el otro, aquellos ante los que —por los que— esta se desarrolla; el difunto de la capilla y su santo intercesor le reclaman a Cristo la Salvación. Los artistas han inventado innumerables soluciones plásticas para responder a la promiscuidad de diversos espacios históricos en el mismo espacio pictórico o escultórico; el ángel de la anunciación, por ejemplo —que María no ve, pero nosotros sí— implica al espectador en un espacio pictórico como última capa narrativa, y cierra este espacio detrás de nosotros lo que dura una comunión según el blanco del ojo.

Elena a dit…

OK.