mardi 4 août 2015
MC 12
Ou bien, si l’infortuné tombait au mauvais moment ou n’avait pas l’heur de lui plaire, elle le lui signifiait en quelques phrases assassines qui le plongeaient certainement dans un profond désespoir pendant un instant ou plusieurs jours – qui sait, certains hommes étaient peut-être déjà morts pour elle. J’étais au spectacle, j’avais choisi une bonne place et j’attendais que l’on lâche le fauve.
Traduction temporaire :
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la suerte de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo sumían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
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O entonces, si el desafortunado llegaba en un mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber en unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación que podía durar un instante o varios días —quien sabe, algunos hombres quizás ya habían muerto por ella. Yo estaba en el espectáculo, había elegido un buen lugar y estaba esperando a que dejaran salir la fiera.
O entonces [Mal dit], si el desafortunado llegaba en un [Supprime] mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber en ["con"] unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación que podía durar [Tu surtraduits...] un instante o varios días —quien [Ort.] sabe, algunos hombres quizás ["tal vez"] ya habían muerto por ella. Yo estaba en el ["frente al"] espectáculo, había elegido un buen lugar y estaba esperando [Temps] a que dejaran salir [V.O.] la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que soltaran la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que soltaran [Avec "largar"] la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
O bien, si el desafortunado [Tu as "fortuna" après, chane l'un des deux] llegaba en mal momento o no tenía la buena fortuna de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la suerte de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la suerte de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo hundían ["sumir"] seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
O bien, si el desafortunado llegaba en mal momento o no tenía la suerte de agradarle, se lo hacía saber con unas cuantas frases asesinas que lo sumían seguramente en una profunda desesperación durante un instante o varios días —quién sabe, algunos hombres tal vez ya habían muerto por ella. Yo estaba frente al espectáculo, había elegido un buen lugar y esperaba a que largaran la fiera.
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