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jeudi 2 juillet 2015

de Mars 94

Je suis à nouveau confronté à cet étrange sentiment que j’appellerai, faute de mieux, mon inédit archéologique : si je me suis peu à peu familiarisé avec la représentation du père irreprésentable (notamment depuis ma première visite à Santa Maria Novella et ma découverte du Masaccio), c’est toujours à l’écart du drame que je l’ai vu dépeint : désigné comme l’irreprésentabilité- même, étranger aux turbulences de la présence, aux affections de la chair ; l’art chrétien a basé une grande partie de sa subtilité dans ces franges par lesquelles une légère opposition, une dissemblance discrète — écart dans le temps proposé des figures — ôte de l’image là où pourtant elle se montre.

Traduction temporaire :
De nuevo estoy confrontado a esta extraña sensación que llamaría, a falta de algo mejor, mi inédito arqueológico: si me he familiarizado poco a poco con la representación del padre irrepresentable (especialmente tras mi primera visita a Santa María Novella y mi descubrimiento de Masaccio), siempre lo vi retratado al margen del drama: dibujado como la irrepresentabilidad misma, ajeno a las turbulencias de la presencia, a las afecciones de la carne; el arte cristiano ha basado una gran parte de su sutileza en esas franjas por las que una leve oposición, una desemejanza discreta —distancia en el tiempo propuesto en las figuras— despoja la imagen allí donde, sin embargo, se pone de manifiesto.

5 commentaires:

JM Sánchez a dit…

De nuevo estoy confrontado a esta extraña sensación que llamaría, a falta de algo mejor, mi inédito arqueológico: si me he familiarizado poco a poco con la representación del padre irrepresentable (especialmente tras mi primera visita a Santa María Novella y mi descubrimiento de Masaccio), siempre fue al margen del drama como lo vi retratado: dibujado como la irrepresentabilidad misma, ajeno a las turbulencias de la presencia, a las afecciones de la carne; el arte cristiano ha basado una gran parte de su sutileza en estas franjas por las que una leve oposición, una desemejanza discreta —distancia en el tiempo propuesto de las figuras— despoja la imagen allí donde, sin embargo, esta se muestra.

Elena a dit…

De nuevo estoy confrontado a esta extraña sensación que llamaría, a falta de algo mejor, mi inédito arqueológico: si me he familiarizado poco a poco con la representación del padre irrepresentable (especialmente tras mi primera visita a Santa María Novella y mi descubrimiento de Masaccio), siempre fue al margen del drama como lo vi retratado [Modifica la sintaxis para que sea más fluido : lo vi siempre...]: dibujado como la irrepresentabilidad misma, ajeno a las turbulencias de la presencia, a las afecciones de la carne; el arte cristiano ha basado una gran parte de su sutileza en estas [O "esas"?] franjas por las que una leve oposición, una desemejanza discreta —distancia en el tiempo propuesto de ["en"] las figuras— despoja la imagen allí donde, sin embargo, esta [Necesario?] se muestra [O "se pone de manifiesto"?].

Elena a dit…

Acabo de darme cuenta que para la relectura, habrá que prestar atención a los demostrativos: "este/ese", etc.

JM Sánchez a dit…

De nuevo estoy confrontado a esta extraña sensación que llamaría, a falta de algo mejor, mi inédito arqueológico: si me he familiarizado poco a poco con la representación del padre irrepresentable (especialmente tras mi primera visita a Santa María Novella y mi descubrimiento de Masaccio), siempre lo vi retratado al margen del drama: dibujado como la irrepresentabilidad misma, ajeno a las turbulencias de la presencia, a las afecciones de la carne; el arte cristiano ha basado una gran parte de su sutileza en esas franjas por las que una leve oposición, una desemejanza discreta —distancia en el tiempo propuesto en las figuras— despoja la imagen allí donde, sin embargo, se pone de manifiesto.

Elena a dit…

OK.