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jeudi 29 janvier 2015

de Mars 12

C’est la condition même des mouvements du savoir et de l’amour, le flux par lequel je me souviens de tout et qui me submerge. Regarder accompagné par une histoire, de Wolflin ou de Tapies, est encore un vol affolé entre des points perdus : ces histoires ne sont ni plus ni moins des objets pour l’histoire que les tableaux eux-mêmes, de l’angle de vue qui est le mien dans la petite salle dérobée du musée. Ce côté-ci de la beauté est plombé d’une terrible pesanteur, toujours, rien ne vient l’altérer. Même aujourd’hui où le soleil dur et frontal efface les saillies du Palazzo dei diamanti et jette une tête noire dix mètres devant moi.

Traduction temporaire :
Es la condición misma de los movimientos de la sabiduría y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar en compañía de una historia, de Wolflin o de Tàpies, resulta siempre un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son más o menos objetos para la historia que los cuadros en sí, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está marcado por una terrible pesadez, todo el tiempo, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, cuando el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y arroja una cabeza negra a diez metros de mí.

9 commentaires:

JM Sánchez a dit…

Es la condición misma de los movimientos del saber y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar acompañado por una historia, de Wolflin o de [Tàpies: esa tilde es la original en catalán], es aún un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son ni más ni menos objetos para la historia que los cuadros mismos, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está empastado de una terrible pesadez, siempre, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, que el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y lanza una cabeza negra diez metros por delante de mí.

Elena a dit…

Es la condición misma de los movimientos del saber ["sabiduría" ?] y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar acompañado por ["en compañía de"?] una historia, de Wolflin o de Tàpies, es aún un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son ni más ni menos ["más o menos"/"menos" ?] objetos para la historia que los cuadros mismos, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está empastado [No, no es en ese sentido.] de una terrible pesadez, siempre ["todo el tiempo"/"permanentemente" ?], nada viene a alterarlo. Incluso hoy, que ["cuando" ?] el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y lanza ["proyecta"] una cabeza negra diez metros por delante de mí ["frente a mí"].

JM Sánchez a dit…

Es la condición misma de los movimientos de la sabiduría y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar en compañía de una historia, de Wolflin o de Tàpies, es aún un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son más o menos objetos para la historia que los cuadros mismos, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está marcado por una terrible pesadez, todo el tiempo, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, cuando el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y proyecta una cabeza negra diez metros frente a mí.

Elena a dit…

Es la condición misma de los movimientos de la sabiduría y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar en compañía de una historia, de Wolflin o de Tàpies, es aún [" resulta siempre" ?] un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son más o menos objetos para la historia que los cuadros mismos ["en sí" ? Para evitar una repetición], desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está marcado por una terrible pesadez, todo el tiempo, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, cuando el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y proyecta una cabeza negra diez metros frente a mí [El final no me cierra: "a diez metros de mí" ?].

Elena a dit…

No será "pesadumbre" en vez de "pesadez" ? Si no, no se entiende bien el contraste con la luz del sol.

JM Sánchez a dit…

Es la condición misma de los movimientos de la sabiduría y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar en compañía de una historia, de Wolflin o de Tàpies, resulta siempre un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son más o menos objetos para la historia que los cuadros en sí, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está marcado por una terrible pesadez, todo el tiempo, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, cuando el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y proyecta una cabeza negra a diez metros de mí.

Elena a dit…

OK.
Me pregunto si en vez de "proyecta", no quedaría mejor "arroja". Te lo someto para la relectura.

JM Sánchez a dit…

Es la condición misma de los movimientos de la sabiduría y del amor, el flujo por el que me acuerdo de todo y que me sumerge. Mirar en compañía de una historia, de Wolflin o de Tàpies, resulta siempre un vuelo turbador entre dos puntos perdidos: esas historias no son más o menos objetos para la historia que los cuadros en sí, desde el ángulo de visión que es el mío en la sala secreta del museo. Este lado de la belleza está marcado por una terrible pesadez, todo el tiempo, nada viene a alterarlo. Incluso hoy, cuando el sol duro y frontal borra los voladizos del Palazzo dei Diamanti y arroja una cabeza negra a diez metros de mí.

Elena a dit…

OK.