Oui, cette anatomie de l’histoire embarque même ses contradictions apparentes dans un dictionnaire pathologique fait lui-même de chair, de tendons. Ce qui s’y inscrit est une organisation plus précise des réseaux de nerfs ou de veines, c’est tout. Et ça fait écriture, lexique, inventaire des déviances imprimées dans le corps parfait : au pire l’erreur passagère ou la grimace barbare ; au mieux c’est une esquisse, la promesse attendrissante de ce qui survivra, de ce qui ne peut que suivre la cicatrisation des tissus. C’est un adulte qui se revérifie dans l’enfance ; anxieusement, il traque la puissance imaginaire d’une destinée, une légitimité à n’être que ce qu’il est, mouvement qui fait ouvrir son histoire comme un animal dont on regarde les entrailles comme une proposition de devenir à déchiffrer ; tout entier à l’automancie qui retourne le scalpel contre sa propre vitalité, l’historien écarte la pluralité des mondes ; le schiste du Burgess en révéla la tenace beauté accidentelle, pourtant, qui n’était pas la vie moins la vie à venir.
Traduction temporaire :
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones
aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de
tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los
entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura,
léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto:
en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el
mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de
lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto
que se confirma de nuevo en la infancia, que con ansia acorrala la
potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que
es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas
miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar;
entregado por completo a la automancia que apunta el escalpelo hacia su
propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el
esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo
no era la vida menos la vida por venir.
6 commentaires:
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se verifica de nuevo en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia ["automancia" no me convence mucho] que enfrenta el escalpelo a su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se verifica [En el sentido de "comprobar", "revisar"?] de nuevo en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia que enfrenta [Con "apuntar" ?] el escalpelo a su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
No veo otra cosa para "automancia". Término filosófico si los hay! ;-)
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se revisar una vez más en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia a la que apuntar el escalpelo a su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se revisar [No, no funciona, creo que es mejor con "confirmar" / "corroborar"] una vez más ["de nuevo" estaba bien. ;-)] en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia a la que apuntar ["que apunta"] el escalpelo a ["hacia"] su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se confirmar de nuevo en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia que apunta el escalpelo hacia su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
Sí, esta anatomía de la historia llega a embarcar sus contradicciones aparentes en un diccionario patológico hecho a su vez de carne, de tendones. Lo que allí se inscribe es una organización más precisa de los entramados de nervios o de venas, eso es todo. Y eso es escritura, léxico, inventario de las desviaciones impresas en el cuerpo perfecto: en el peor de los casos, el error pasajero o la mueca bárbara; en el mejor, es un esbozo, la promesa enternecedora de lo que sobrevivirá, de lo que no puede acompañar la cicatrización de los tejidos. Es un adulto que se confirma de nuevo en la infancia, que con ansia acorrala la potencia imaginaria de un destino, una legitimidad de no ser sino lo que es, movimiento que hace abrir su historia como un animal cuyas entrañas miramos como si fueran una propuesta de futuro aún por descifrar; entregado por completo a la automancia que apunta el escalpelo hacia su propia vitalidad, el historiador separa la pluralidad de los mundos; el esquisto de Burgess reveló la tenaz belleza accidental, que sin embargo no era la vida menos la vida por venir.
Verbo conjugado y OK ! ;-)
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