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samedi 22 avril 2017

Rachilde 43



Revenant de la ville, le petit Toniot se sentait désormais un grand Toniot, un peu plus farouche que l’autre, ayant hérité d’une maison déserte et d’un pantalon d’assassin. Et il se redressait, pris d’un respect pour lui-même, en homme qui a trouvé sa voie. Les paniers de jonc ne rapportent guère, les champignons ne durent pas et les oiseaux sont singulièrement méfiants. Le rat des champs fournit un mauvais rôti, dégageant, à la cuisson, une fétide odeur de musc… Tandis que la grenouille… c’est comme du poulet ! Un vrai régal d’amateur ! Il voyait, en un songe béat, les petites cuisses blanches alignées sur la brochette de noisetier, se dorant au feu et tournant avec la docilité de petits pantins, vaguement fantômes. Il en mangerait beaucoup et vendrait le reste. Enfin, il dépeuplerait le pays de ses bestioles énervantes, dont les chansons, moitié prières, moitié jurons, litanies d’hystériques, obsédaient affreusement sa mémoire. …Chaque jour Toniot quitte sa maison où le vent d’hiver a fait des ravages, a emporté la porte et une partie du toit. Ce n’est plus sa maison d’héritage, c’est sa ruine. Il vit là-dedans comme un oiseau de nuit s’engouffre à la suite des tempêtes dans le trou d’un vieux mur ou d’un rocher. Il a perdu le goût de la lumière et celui du pain. Il ne secoue sa somnolence qu’au premier appel des grenouilles.

Traducción transitoria:
Al regresar de la ciudad Toniot el pequeño se sentía un Toniot grande, un poco más arisco que el otro, habiendo heredado una casa desierta y pantalones de asesino. Se enderezó, embozado de respeto por sí mismo, como un hombre que encontró su camino. Por las cestas de junco no pagan mucho, los hongos no duran y las aves son singularmente desconfiadas. La rata de campo no resulta un buen asado, al cocinarla larga un fétido olor a almizcle… Mientras que la rana… ¡es como el pollo! ¡Una verdadera delicia para los aficionados! Absorto en su sueño veía los muslitos blancos alineados en el pincho de avellano, dorándose en el fuego y girando con la docilidad de pequeños títeres, vagos fantasmas. Se comería muchas y vendería el resto. Finalmente, libraría al país de esos molestos bichos, cuyas canciones, mitad plegarias, mitad palabrotas, letanías de histéricas, obsesionaban terriblemente su memoria… Todos los días Toniot sale de la casa en la que el viento invernal ha causado estragos llevándose la puerta y parte del techo. Ya no es su casa de herencia, es su ruina. Vive allí como un pájaro nocturno que se mete en el hueco de una vieja pared o roca después de las tormentas. Ha perdido el gusto por la luz y el pan. Sólo se sacude la somnolencia al primer llamado de las ranas.

3 commentaires:

Elena a dit…

Revenant de la ville, le petit Toniot se sentait désormais un grand Toniot, un peu plus farouche que l’autre, ayant hérité d’une maison déserte et d’un pantalon d’assassin. Et il se redressait, pris d’un respect pour lui-même, en homme qui a trouvé sa voie. Les paniers de jonc ne rapportent guère, les champignons ne durent pas et les oiseaux sont singulièrement méfiants. Le rat des champs fournit un mauvais rôti, dégageant, à la cuisson, une fétide odeur de musc… Tandis que la grenouille… c’est comme du poulet ! Un vrai régal d’amateur !

Al regresar de la ciudad, Toniot el pequeño se sentía un Toniot grande, un poco más arisco que el otro, habiendo heredado una casa desierta y pantalones de asesino. Se enderezó, en respeto por sí mismo, cual un hombre que encontró su camino. Por las cestas de junco no pagan mucho, los hongos no duran y las aves son singularmente desconfiadas. La rata de campo no resulta un buen asado, al cocinarla larga un feo olor a almizcle… Mientras que la rana… ¡es como el pollo! ¡Una verdadera delicia para los aficionados!

Il voyait, en un songe béat, les petites cuisses blanches alignées sur la brochette de noisetier, se dorant au feu et tournant avec la docilité de petits pantins, vaguement fantômes. Il en mangerait beaucoup et vendrait le reste. Enfin, il dépeuplerait le pays de ses bestioles énervantes, dont les chansons, moitié prières, moitié jurons, litanies d’hystériques, obsédaient affreusement sa mémoire. …Chaque jour Toniot quitte sa maison où le vent d’hiver a fait des ravages, a emporté la porte et une partie du toit. Ce n’est plus sa maison d’héritage, c’est sa ruine. Il vit là-dedans comme un oiseau de nuit s’engouffre à la suite des tempêtes dans le trou d’un vieux mur ou d’un rocher. Il a perdu le goût de la lumière et celui du pain. Il ne secoue sa somnolence qu’au premier appel des grenouilles.

Absorto en su sueño veía los muslitos blancos alineados en el pincho de avellano, dorándose en el fuego y girando con la docilidad de pequeños títeres, vagos fantasmas. Comería varias y vendería el resto. Finalmente, libraría al país de esos molestos bichos, cuyas canciones, mitad plegarias, mitad palabrotas, letanías de histéricas, obsesionaban terriblemente su memoria… Todos los días Toniot sale de la casa en la que el viento invernal ha causado estragos llevándose la puerta y parte del techo. Ya no es su casa de herencia, es su ruina. Vive allí como un pájaro nocturno que se mete en el hueco de una vieja pared o roca después de las tormentas. Ha perdido el gusto de la luz y del pan. Sólo se sacude la somnolencia al primer llamado de las ranas.

Nieves a dit…

Revenant de la ville, le petit Toniot se sentait désormais un grand Toniot, un peu plus farouche que l’autre, ayant hérité d’une maison déserte et d’un pantalon d’assassin. Et il se redressait, pris d’un respect pour lui-même, en homme qui a trouvé sa voie. Les paniers de jonc ne rapportent guère, les champignons ne durent pas et les oiseaux sont singulièrement méfiants. Le rat des champs fournit un mauvais rôti, dégageant, à la cuisson, une fétide odeur de musc… Tandis que la grenouille… c’est comme du poulet ! Un vrai régal d’amateur !

Al regresar de la ciudad, Toniot el pequeño se sentía un Toniot grande, un poco más arisco que el otro, habiendo heredado una casa desierta y pantalones de asesino. Se enderezó, en respeto [“embozado de respeto”?] por sí mismo, cual [“como”?] un hombre que encontró su camino. Por las cestas de junco no pagan mucho, los hongos no duran y las aves son singularmente desconfiadas. La rata de campo no resulta un buen asado, al cocinarla larga un feo [“fétido”?] olor a almizcle… Mientras que la rana… ¡es como el pollo! ¡Una verdadera delicia para los aficionados!

Il voyait, en un songe béat, les petites cuisses blanches alignées sur la brochette de noisetier, se dorant au feu et tournant avec la docilité de petits pantins, vaguement fantômes. Il en mangerait beaucoup et vendrait le reste. Enfin, il dépeuplerait le pays de ses bestioles énervantes, dont les chansons, moitié prières, moitié jurons, litanies d’hystériques, obsédaient affreusement sa mémoire. …Chaque jour Toniot quitte sa maison où le vent d’hiver a fait des ravages, a emporté la porte et une partie du toit. Ce n’est plus sa maison d’héritage, c’est sa ruine. Il vit là-dedans comme un oiseau de nuit s’engouffre à la suite des tempêtes dans le trou d’un vieux mur ou d’un rocher. Il a perdu le goût de la lumière et celui du pain. Il ne secoue sa somnolence qu’au premier appel des grenouilles.

Absorto en su sueño veía los muslitos blancos alineados en el pincho de avellano, dorándose en el fuego y girando con la docilidad de pequeños títeres, vagos fantasmas. [“Se”?] Comería varias [“muchas”?] y vendería el resto. Finalmente, libraría al país de esos molestos bichos, cuyas canciones, mitad plegarias, mitad palabrotas, letanías de histéricas, obsesionaban terriblemente su memoria… Todos los días Toniot sale de la casa en la que el viento invernal ha causado estragos llevándose la puerta y parte del techo. Ya no es su casa de herencia, es su ruina. Vive allí como un pájaro nocturno que se mete en el hueco de una vieja pared o roca después de las tormentas. Ha perdido el gusto de la luz y del pan. Sólo se sacude la somnolencia al primer llamado de las ranas.

Elena a dit…

Al regresar de la ciudad Toniot el pequeño se sentía un Toniot grande, un poco más arisco que el otro, habiendo heredado una casa desierta y pantalones de asesino. Se enderezó, embozado de respeto por sí mismo, como un hombre que encontró su camino. Por las cestas de junco no pagan mucho, los hongos no duran y las aves son singularmente desconfiadas. La rata de campo no resulta un buen asado, al cocinarla larga un fétido olor a almizcle… Mientras que la rana… ¡es como el pollo! ¡Una verdadera delicia para los aficionados! Absorto en su sueño veía los muslitos blancos alineados en el pincho de avellano, dorándose en el fuego y girando con la docilidad de pequeños títeres, vagos fantasmas. Se comería muchas y vendería el resto. Finalmente, libraría al país de esos molestos bichos, cuyas canciones, mitad plegarias, mitad palabrotas, letanías de histéricas, obsesionaban terriblemente su memoria… Todos los días Toniot sale de la casa en la que el viento invernal ha causado estragos llevándose la puerta y parte del techo. Ya no es su casa de herencia, es su ruina. Vive allí como un pájaro nocturno que se mete en el hueco de una vieja pared o roca después de las tormentas. Ha perdido el gusto por la luz y el pan. Sólo se sacude la somnolencia al primer llamado de las ranas.

OK.