Les Trônes de Grâce du XIIe siècle coulent des plis rouges et fleurissent aux caissons de la voûte en berceau. Il y a eu, encore, une après-midi où la pluie s’évaporait instantanément en touchant les pavés chauds de la belle place Santa annunziata dessinée par Brunelleschi, le choc indescriptible provoqué par l’apparition, après un jeu de corridors silencieux, vides, bleutés, dans le secret ombragé de la salle capitulaire de Santa Maria Maddalena Dei Pazzi, de la crucifixion bouleversante du Pérugin.
Traduction temporaire :
Los Tronos de Gracia del siglo XII vierten pliegues rojos y florecen en
los artesonados de la bóveda de cañón. Se produjo, asimismo, una tarde
en que la lluvia se evaporaba instantáneamente al tocar los adoquines
calientes de la hermosa plaza de Santa Annunziata dibujada por
Brunelleschi, el choque indescriptible, tras un juego de pasillos
silenciosos, vacíos, azulados, en el secreto umbrío de la sala capitular
de Santa María Maddalena dei Pazzi, provocado por la aparición de la
conmovedora crucifixión de Perigino.
5 commentaires:
Los Tronos de Gracia del siglo XII vierten pliegues rojos y florecen en los artesonados de la bóveda de cañón. Se produjo, incluso, una tarde en que la lluvia se evaporaba instantáneamente al tocar los adoquines calientes de la hermosa plaza de Santa Annunziata dibujada por Brunelleschi, el choque indescriptible provocado, tras un juego de pasillos silenciosos, vacíos, azulados, en el secreto umbrío de la sala capitular de Santa María Maddalena dei Pazzi, por la aparición de la crucifixión conmovedora de Perigino.
Los Tronos de Gracia del siglo XII vierten pliegues rojos y florecen en los artesonados de la bóveda de cañón. Se produjo, incluso ["asimismo" ?], una tarde en que la lluvia se evaporaba instantáneamente al tocar los adoquines calientes de la hermosa plaza de Santa Annunziata dibujada por Brunelleschi, el choque indescriptible provocado [Yo lo pondría luego, delante de "por"], tras un juego de pasillos silenciosos, vacíos, azulados, en el secreto umbrío de la sala capitular de Santa María Maddalena dei Pazzi, por la aparición de la crucifixión conmovedora [Invierte el adejetivo] de Perigino.
Los Tronos de Gracia del siglo XII vierten pliegues rojos y florecen en los artesonados de la bóveda de cañón. Se produjo, asimismo, una tarde en que la lluvia se evaporaba instantáneamente al tocar los adoquines calientes de la hermosa plaza de Santa Annunziata dibujada por Brunelleschi, el choque indescriptible, tras un juego de pasillos silenciosos, vacíos, azulados, en el secreto umbrío de la sala capitular de Santa María Maddalena dei Pazzi, provocado por la aparición de la conmovedora crucifixión de Perigino.
OK, me parece bien.
Los Tronos de Gracia del siglo XII vierten pliegues rojos y florecen en los artesonados de la bóveda de cañón. Se produjo, asimismo, una tarde en que la lluvia se evaporaba instantáneamente al tocar los adoquines calientes de la hermosa plaza de Santa Annunziata dibujada por Brunelleschi, el choque indescriptible, tras un juego de pasillos silenciosos, vacíos, azulados, en el secreto umbrío de la sala capitular de Santa María Maddalena dei Pazzi, provocado por la aparición de la conmovedora crucifixión de Perugino [Perugino].
* Perugino en lugar de Perigino
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