Elle n’avait guère de peine à le mener par le bout du nez. Le jeune homme suivait sa maîtresse justement comme un taureau que l’on tient par un anneau passé dans le museau, et même son examen médical annuel se déroulait en présence de cette étonnante conjointe qui le faisait examiner comme on emmène son animal domestique chez le vétérinaire.
Traduction temporaire :
No le costaba nada tenerlo agarrado por las narices. El muchacho seguía a
su amante exactamente como un toro que uno tira del aro en el hocico, y
hasta su examen médico anual se desarrollaba en presencia de esta
desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como quien lleva su mascota
al veterinario.
5 commentaires:
No le costaba nada usarlo a su antojo. El joven muchacho seguía a su amante exactamente como un toro que uno agarra por el aro en el hocico, y hasta su examen médico anual discurría en presencia de esta desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como alguien que lleva a su mascota al veterinario.
No le costaba nada usarlo a su antojo [Pas d'expression pour le dire ?]. El joven [Nécessaire ?] muchacho seguía a su amante exactamente como un toro que uno agarra ["tira del" ?] por el aro en el hocico, y hasta su examen médico anual discurría [Non, littéral] en presencia de esta desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como alguien que ["alguien que" = "quien"] lleva a [Supprime "a"] su mascota al veterinario.
No le costaba nada tenerlo agarrado por las narices. El muchacho seguía a su amante exactamente como un toro que uno tira del el aro en el hocico, y hasta su examen médico anual se desenrollaba en presencia de esta desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como quien lleva su mascota al veterinario.
No le costaba nada tenerlo agarrado por las narices. El muchacho seguía a su amante exactamente como un toro que uno tira del aro en el hocico, y hasta su examen médico anual se desenrollaba ["desarrollaba"] en presencia de esta desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como quien lleva su mascota al veterinario.
No le costaba nada tenerlo agarrado por las narices. El muchacho seguía a su amante exactamente como un toro que uno tira del aro en el hocico, y hasta su examen médico anual se desarrollaba en presencia de esta desconcertarte cónyuge que lo hacía examinar como quien lleva su mascota al veterinario.
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